| Foto: Lola Pena |
Eso no va a hacer que la Navidad llegue antes a nuestras vidas pero parece que va acelerando la ilusión de niños y no tan niños. Aunque también nos va sumergiendo en una vorágine de gastos y fiestas de la que tenemos que escapar.
La Navidad no va a llegar antes por mucho que se empeñen las campañas de marketing. Y cuando por fin llegue deberíamos olvidarnos del consumismo feroz y centrarnos más en las personas que nos rodean y a las que amamos. Ese es el verdadero espíritu de la Navidad.
Tener a nuestra gente querida cerca es el mejor regalo que podemos tener, no sólo en Navidad, sino siempre.
Me parece una reflexión estupenda. En esta sociedad consumista, estresada y que solo considera en términos económicos el valor de las cosas, nos hace mucha falta una buena inyección de valores o, en su defecto, de sensatez.
ResponderEliminarUn cordial saludo!
Gracias, Julia, por tu comentario. Tienes razón; si hubiera más sensatez en el mundo nos iría un poco mejor. Un saludo
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