Disfrutar del momento, sin estar todo el día
pensando en el futuro, ésa es la máxima en mi vida. A los problemas
hay que hacerles caso —sí, te doy la razón—, pero solo lo justo y
necesario. Si no tienen solución, ¿para qué te estás preocupando
por ellos si van a seguir ahí pase lo que pase? Y si puedes solucionarlos, se
solucionan y todo resuelto.
A los ojos de mucha gente debo ser una
irresponsable, una loca a la que le encantan hacer el payaso. Pero no
es así. Yo me ocupo de mis cosas cuando tengo que hacerlo. Sin
embargo también soy capaz de ponerme a cantar y a bailar si es lo
que en realidad me apetece hacer. También doy un beso a una persona
querida o me maravillo con una puesta de sol o con una cascada si es
lo que el cuerpo me pide.
Ya hay demasiadas leyes y normas en el mundo
como para seguir cortándonos las alas a nosotros mismos sin necesidad. La
felicidad se compone de todos esos pequeños momentos que nos
perdemos por el miedo al qué dirán los demás. Yo hace tiempo que
perdí el miedo al ridículo y me he dado cuenta que desde entonces
soy más feliz.
Por eso te hago una pregunta para que te
contestes sinceramente en tu casa en soledad: ¿En verdad tú quieres
ser feliz? Pues disfruta del momento y olvídate de todo lo demás.
![]() |
¿Jugamos a saltar? Foto: Lola Pena. |

