Quedan un par de meses para que finalice este año y las cifras no mienten. Un vez más el número de periodistas muertos en el mundo es una cifra inaceptable. De ellos 13 murieron en Pakistán, 9 en Iraq, 7 en Afganistán, Ukrania o Siria, 4 en Brasil, Estados Unidos o República Centroafricana, y así un largo etcétera hasta sumar un total de 97 profesionales muertos en 2014.
Pero hoy nos ilumina un pequeño rayo de esperanza en la lucha contra la impunidad con que se cometen estos asesinatos cuando nos enteramos de que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) condenó este lunes los recientes homicidios de dos comunicadores mexicanos, y destacó que son ya ocho los comunicadores asesinados en 2014 en ese país, cinco más que el año anterior.
El periodismo es una de las profesiones más peligrosas del mundo. En muchos casos los asesinatos se deben a que los periodistas dijeron o escribieron algo que no le gustó a alguien, o porque estaban en el lugar equivocado en el momento equivocado siendo testigos de algo que nadie debía de ver y mucho menos contar. En los últimos 12 años, más de 1100 periodistas y trabajadores de los medios fueron asesinados en el cumplimiento de su deber.
En teoría los Estados tienen la obligación de poner fin a la impunidad en los casos de ataques a los periodistas, aunque no siempre es así. La condena de la CIDH nos llena de esperanza de que poco a poco las cosas van cambiando. Con actos como este la impunidad va dejando paso a la justicia y a la verdad.

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