Porque si Gala León, la nueva capitana
del equipo de Copa Davis de tenis de España, hubiera sido un hombre
no habría habido ningún problema. Ah...! pero es que es una mujer; a quién se le ocurre.
Da igual que sea una mujer preparada, que sea una buena tenista
profesional y que por lo tanto algo sabrá sobre este deporte; todo
eso da igual. El problema más grave es que como va a haber una mujer
andando por un vestuario lleno de hombres.
Sin embargo, los que ven este problema
en este caso no lo ven en todos los otros casos en los que un equipo
femenino de cualquier deporte tiene un entrenador hombre. Es más,
mira tú por donde, da la casualidad que la mayoría de los
entrenadores de equipos femeninos son hombres.
Y a los ejemplos me remito. En España,
sin ir más lejos, el entrenador del equipo de waterpolo femenino es
un hombre; también son hombres los entrenadores de las selecciones
españolas femeninas de baloncesto, fútbol, balonmano y hockey sobre hierba. Y no pasa
nada. Es igual que todo el equipo de deportistas sean mujeres. En
estos casos sí puede haber un hombre en los vestuarios.
Todo esto me lleva a hacerme una
pregunta: ¿no será que hay gente que está viendo un problema en
donde no lo hay? Gala León podrá ser una buena o mala capitana del
equipo de Copa Davis; podrá o no sacar al tenis español del pozo en
el que anda metido últimamente. El tiempo ya lo dirá. Pero por el
mero hecho de ser mujer no va a ser peor que si fuera un hombre. Eso
se lo puedo asegurar.

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