Su principal objetivo son siempre los más pobres de la sociedad, las personas más desprotegidas como las mujeres y los niños. Son engañadas con falsas promesas de un matrimonio feliz o de un empleo que mejorará sus condiciones de vida , para terminar vendidas al mejor postor para que hagan trabajos forzados como esclavas (en el mejor de los casos) o para que ejercen la prostitución. Estas personas se enfrentan a palizas, a abuso sexual, a embarazos no deseados, a abortos inseguros y a tratos crueles e inhumanos.
Pensamos que nosotros no podemos hacer nada para que todo esto cambie, y estamos muy equivocados. Para que un negocio exista tiene que haber una oferta y una demanda; esa es la ley del mercado. Siempre ha sido y siempre será. Pues bien, si la demanda dejara de existir, si no hubiera personas que aceptaran esa prostitución forzada o ese trabajo esclavo, la oferta dejaría de existir. Por lo tanto es un problema social, de toda la sociedad en su conjunto, que aceptamos o apartamos la vista a este problema, en lugar de tomar cartas en el asunto, empezando con la educación y la sensibilización para que esta demanda deje de existir.
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