Yo no te reprocho como tú eres o como tú vives; entonces ¿por qué me reprochas a mi?
A ti te gustan los excesos, los lujos; a mí me gusta vivir tranquila y con lo que tengo ya soy feliz. ¿Soy por eso menos que tú? Yo creo que no. No es feliz el que más tiene sino el que sabe ser feliz con lo que tiene.
Por eso no digas que no soy nadie porque tengo menos posesiones que tú; no me menosprecies por no tener la ambición que tú tienes de seguir acumulando objetos y riquezas. Yo soy feliz como soy. ¿Puedes tú decir lo mismo?
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