jueves, 26 de mayo de 2016

Olvídate de todo lo demás

Disfrutar del momento, sin estar todo el día pensando en el futuro, ésa es la máxima en mi vida. A los problemas hay que hacerles caso —sí, te doy la razón—, pero solo lo justo y necesario. Si no tienen solución, ¿para qué te estás preocupando por ellos si van a seguir ahí pase lo que pase? Y si puedes solucionarlos, se solucionan y todo resuelto.

A los ojos de mucha gente debo ser una irresponsable, una loca a la que le encantan hacer el payaso. Pero no es así. Yo me ocupo de mis cosas cuando tengo que hacerlo. Sin embargo también soy capaz de ponerme a cantar y a bailar si es lo que en realidad me apetece hacer. También doy un beso a una persona querida o me maravillo con una puesta de sol o con una cascada si es lo que el cuerpo me pide.

Ya hay demasiadas leyes y normas en el mundo como para seguir cortándonos las alas a nosotros mismos sin necesidad. La felicidad se compone de todos esos pequeños momentos que nos perdemos por el miedo al qué dirán los demás. Yo hace tiempo que perdí el miedo al ridículo y me he dado cuenta que desde entonces soy más feliz.

Por eso te hago una pregunta para que te contestes sinceramente en tu casa en soledad: ¿En verdad tú quieres ser feliz? Pues disfruta del momento y olvídate de todo lo demás.


¿Jugamos a saltar?

Foto: Lola Pena.

miércoles, 13 de abril de 2016

Somos millones

No somos solo de un tipo sino de muchos. Somos tantos como personas hay en el mundo y al mismo somos únicos. A veces somos maternales, otras fraternales, incluso somos amistosos o amorosos. Podemos darte la más calurosa de las bienvenidas o la más esperanzadora de las despedidas. Y siempre somos personales e intransferibles.
Sin nosotros no puedes vivir. Nos necesitas como el aire que respiras para ser feliz porque cuando nos vamos la tristeza y la soledad se instalan a tu lado y no te abandonan hasta que nos ven aparecer de nuevo por la puerta de tu casa.
Somos los besos que das y los que recibes que venimos para desearte un feliz Día Internacional del Beso. Felicidades.



miércoles, 2 de marzo de 2016

Con eso no se juega

El amor es la entrega total al otro; es tu alma entretejida con el alma de otra persona. Sino, no es amor. Todos queremos ser especiales para alguien en concreto. Deseamos sentirnos únicos, ser lo más importante para la persona amada.

No podemos ir jurando amor eterno cuando en realidad no lo sentimos. Como tampoco debemos entregar nuestro amor a más de una persona a la vez. Podemos hacer daño sin querer, sin pensar que lo estamos haciendo. Lo que sí sabemos es que nuestro amor no es sincero.

El desamor, el engaño, el abandono pueden llevar al más profundo de los pozos a la persona que nos ama sin que encuentren la escalera para salir de él.

No juguemos con el amor ni con los sentimientos del otro. Porque en el fondo sabemos que es una cosa muy seria.

jueves, 19 de noviembre de 2015

El día en que las mujeres españolas consiguieron el derecho al voto

Tal día como hoy pero de hace 82 años las españolas consiguieron votar por primera vez. Fue en las Elecciones Generales del 19 de Noviembre de 1933 después de haber conseguido el derecho al voto en la Constitución de 1931 gracias al tesón de Clara Campoamor.

https://es.wikipedia.org/wiki/Constituci%C3%B3n_espa%C3%B1ola_de_1931#/media/File:01_eibar.jpg
Mujeres votando en Eibar en 1933
El 1 de Octubre de 1931 un debate en el Congreso de los Diputados en torno al sufragio femenino trajo la igualdad de derechos políticos con respecto a los hombres. El alegato que Clara Campoamor hizo a favor del voto de las mujeres supuso un revuelo sin precedentes.

Incluso hubo miembros de su propio partido, el Partido Radical, que no dieron el apoyo a Clara Campoamor para lograr el sufragio femenino. Veían a la mujer española con una ideas políticas muy conservadoras que vivían bajo la influencia de la Iglesia o de sus maridos y que por tanto dar el voto a las mujeres suponía poner en sus manos un arma política que acabaría con la República.

Dos de las tres mujeres diputadas que había en el Congreso en 1931 (Victoria Kent y Margarita Nelken) también estaban en contra de permitir votar a las mujeres. Victoria Kent abogaba por retrasar el sufragio femenino unos años, hasta que ellas se hubieran acostumbrado a la República.

Los que estaban en contra del voto femenino esgrimían la naturaleza histérica de las mujeres para justificar su postura. Otros pedían que la edad legal para ejercer el voto fuera en las mujeres a partir de los 45 años (los hombres podían votar cumplidos los 23) basándose en criterios supuestamente científicos.

http://www.abc.es/archivo/20131119/abci-voto-mujeres-elecciones1933-201311191534.html
Retrato de Clara Campoamor
ABC
Al final Clara Campoamor consiguió que se aprobara por primera vez en la historia de España un artículo constitucional que consagraba el derecho al voto femenino con 161 votos a favor frente a 121 en contra.

Así fue como la Constitución de la Segunda República estableció, sobre la base del principio general de igualdad ante la ley, en su artículo 36, que "los ciudadanos de uno y otro sexo mayores de 23 años tendrán los mismos derechos electorales, conforme determinen las leyes".

Antes, en las elecciones a las Cortes constituyentes de las que nació el texto constitucional las mujeres gozaron del sufragio pasivo (derecho a ser votadas y elegidas), pero no del activo (derecho a votar). Fue pues en esas primeras elecciones celebradas tras la aprobación de la Constitución republicana cuando las mujeres concurrieron a las urnas en las mismas condiciones de igualdad que los hombres.

Hasta entonces las mujeres no eran consideradas personas jurídicas . Ni siquiera podían reclamar por sí mismas la legítima en las herencias. Necesitaban un suegro, un hermano o un cuñado, un hombre, que lo hiciera por ellas.

La Constitución de 1931 supuso un giro de 180 grados en lo que respecta a los derechos políticos y civiles de las mujeres. Otra cosa es que esto tuviera trascendencia en la vida cotidiana y en la concepción que la sociedad tenía de las mujeres. Ahí quedaba todavía mucho camino por recorrer.

Si echamos la vista atrás no hace tanto que nuestras madres, abuelas y bisabuelas no tenían los derechos de los que ahora nosotras disfrutamos. Queda mucho por hacer pero pongamos en su justo valor lo que nuestras antepasadas han hecho. Respetemos su historia y su lucha, y aprendamos de ellas para seguir trabajando por la igualdad real en todas las esferas de la vida entre mujeres y hombres.

martes, 1 de septiembre de 2015

El legado para nuestros hijos

Foto: Lola Pena Dovale.
Echemos una ojeada al mundo que entre todos estamos construyendo. Un consumismo galopante, la importancia de lo superfluo, la cultura del "todo vale" con tal de conseguir la fama es lo que se está imponiendo. ¿Es ésta la herencia que les queremos legar a nuestros hijos? Me niego a pensar que sea así.

La perplejidad hacia lo bello, la búsqueda de la sabiduría, la honestidad hacia uno mismo y hacia los demás van a ser más importantes para nuestros hijos que todas las propiedades y el dinero que les podamos dejar. Ayudarles a crecer como personas leales y sinceras será nuestro mejor legado.

Si logramos que ellos sean mejores mujeres y hombres de lo que nosotros hemos sido, también así conseguiremos que construyan por sí mismos un mundo mejor que el que nosotros construimos.

miércoles, 29 de julio de 2015

Buscando la felicidad

La línea recta está sobrevalorada. Esa es mi humilde opinión. De acuerdo que es la distancia más corta entre dos puntos. Eso no tiene discusión posible. Todo el mundo dice que lo normal es seguir un orden cronólogico de hacer las cosas. Sin embargo, yo no he visto escrito en ningún sitio que eso tenga que ser así.

Lo más probable es que tardes más tiempo en hacer un viaje si eliges un trayecto en zig-zag, si te metes por la carretera con más curvas. Olvídate del orden establecido y haz tus planes como más te plazca. Puede que no sea lo que se espera de ti, pero lo que sí que será es mucho más divertido. Eso te lo aseguro.

martes, 14 de abril de 2015

Vale la pena escribir

Imagen: Lola Pena.

Escribir, ¿vale la pena?, se preguntaba Eduardo Galeano allá por 1977 en un artículo que publicó aquel año.

Claro que vale la pena escribir, sobre todo si lo que se escribe son las hermosas palabras que tú escribías, Eduardo.

Con armonía, como quién no quiere la cosa, hilvanabas una verdad tras otra dejando en todos nosotros tatuado tu pensamiento.

Somos legión los que ahora y siempre seguiremos tus escritos, tus críticas al mundo, tus reflexiones... Claro que vale la pena escribir, Eduardo... Los que aprendimos de ti gran parte de lo que sabemos seguiremos escribiendo, perseguiremos tu estela allá donde nos lleve.


miércoles, 4 de marzo de 2015

3 pasos hacia adelante, 5 pasos hacia atrás

¿Cómo es posible que en pleno siglo XXI podamos seguir leyendo titulares como éste?: Anuncio de trabajo: "Se busca camarera: imprescindible mucho pecho"

Aunque creo que todos sabemos que la respuesta a esta pregunta es muy sencilla.

Mientras que sigan existiendo personas como la que ofrece este empleo y otras que las apoyen y secunden nada cambiará a mejor en la situación de las mujeres en el planeta. Porque cuando avanzamos tres pasos hacia la igualdad social de las mujeres, vienen historias como ésta que nos hacen retroceder cinco pasos.

Y así no podremos avanzar nunca...

jueves, 19 de febrero de 2015

Quien no tiene nada...

Foto: Lola Pena
Quien no tiene nada, lo posee todo. O eso es al menos lo que dice uno de los principios fundamentales del budismo. Y cada día que pasa estoy más de acuerdo con este principio.

Todos sabemos que vivir comporta un cierto nivel de sufrimiento. En nuestras vidas existen el dolor físico y las enfermedades. Contra ellas poco podemos hacer salvo intentar aliviarlas con la medicina.

Pero existe otro tipo de sufrimiento que es el sufrimiento mental, un sufrimiento que es fruto de nuestros deseos descontrolados y de nuestra ignorancia.

Un deseo no conseguido puede devenir en ira, en frustración, en envidia... Nuestra ignorancia nos hace caer en esos sentimientos. Y un deseo cumplido nos puede llevar a buscar la consecución de un nuevo deseo.

Somos egoístas y siempre queremos más; nunca nos llega con lo que ya tenemos. Por eso, en lugar de vivir nuestros deseos como una meta hacia nuestra felicidad, los vivimos como una nueva atadura que nos limita la libertad de movimiento en nuestras vidas.

No es que ahora me vaya a volver budista pero cuando una se da de bruces con pensamientos que son válidos para la vida, yo me pregunto: ¿por qué no adoptarlos?

Debemos liberarnos de nuestros deseos si estos nos impiden lograr la verdadera felicidad. Se puede erradicar el sufrimiento mental y lograr la felicidad si nos alejamos del ansia de poseer que el capitalismo feroz nos ha metido hasta en el último poro de nuestra piel.

Por eso, al final, vemos que todo se reduce a este breve pensamiento: quien no tiene nada, lo posee todo. No teme perder sus posesiones materiales porque posee nuestro bien más preciado; posee la felicidad.


martes, 27 de enero de 2015

Disfruta del camino...

Foto: Lola Pena
Algo inesperado puede suceder y te lo vas a perder si piensas demasiado. Es bueno que tengamos unas metas en la vida, que luchemos por un sueño, pero también nos podemos salir del esquema de vez en cuando.

Deja de tener miedo a perder cosas o personas. No tengas nada y nada perderás. Tus hijos no son de tu propiedad, tu esposa o esposo, tampoco. Tienes una casa, sí, pero quizás la tendrás que dejar algún día. ¿Y eso cambiará algo?

Por eso he decidido disfrutar del viaje que la vida me ofrece sin pensar nunca más en las posesiones. No necesitamos tanto para ser felices. Las personas más felices que he visto a lo largo de mi vida siempre han sido las personas que menos cosas poseían porque no temían perderlas.

El ser humano tiene unas necesidades básicas que debe cubrir para poder sobrevivir. Más allá de esas necesidades básicas, todo lo demás es superficial. Y todo lo superficial nos está impidiendo ser felices.

Voy a disfrutar del camino y será divertido si yo quiero. Cuando llegue a la meta ya me daré cuenta. Pero espero tardar mucho en llegar porque quiero ser feliz durante mi viaje.